Era un día 26 de febrero del 2010. Un día bastante normal por lo visto, más fome que película pirateada de bus. Esa semana había empezado con las clases gracias a los "genios" de mi universidad, y como la genialidad no les basta, también son mariconazos y se les ocurrió fijar el primer certamen pal 3 de marzo, así que de noche, en vez de estar alcoholizándome en -algún lugar con gente que no me interesaba (bueno, el 90% de la gente que iba a ese carrete no me interesa. bueno, el 90% de la gente que vive en este mundo no me interesa)- estaba acostada en la pieza de mi hermana (que a todo esto llegaba el sábado en la mañana a Conce) tratando de estudiar, lo cual por supuesto no resultó, así que apliqué series yonkis pa ver un capítulo de Scrubs.
Como a las 11 pm empecé a sentir una hueá extraña, así media mística espiral, como si algo malo fuera a pasar (más malo que estar un viernes en la noche sola con un montón de hueás que leer para el miércoles, pensando en las innumerables realidades alternativas en las que podría estar pasándolo la zorra luego de que mis vacaciones habían sido boicoteadas por algún sacowea carerraja al que se le ocurrió que era mejor la malla trimestral que la semestral, en fin...), algo tan malo que me dio una pseudo crisis de pánico, y como desde mis tiempos de colegio que no me daba una, asumí que era producto del estrés. So, puse la alarma pa que sonara a las 4 am y cerré mis ojitos esperando soñar cositas bonitas (wuajajaja)...
Ya, 3:35 am. Me despertó un ruido como cuando estoy cagá de hambre pero amplificado como en 28421684642716428716242148726471 elevado a 384198417461764714716 decibeles (o como se mida la hueá). Luego empezó a moverse todo, se cortó la luz y mi subconsciente me dijo muy sabiamente "TERREMOTO CTM!"
Como no me gustan los temblores (de hecho tenía 2 fobias: a los temblores y a los gusanos. Hoy puedo decir que gracias a esta experiencia maravillosa sólo tengo 1)y porque soy humana, mi instinto de supervivencia me dijo que debía huír lo más pronto posible del lugar, así que me destapé, tiré el notebok que estaba encima de la cama a la recsm, y salí corriendo de la pieza. Por más rápido que intentaba moverme, sentía que por cada 2 pasos que avanzaba retrocedía 3, hasta que logré llegar a la puerta de entrada. Y no me gustó lo que vi.
Tenía puesta la llave por precaución (uno nunca sabe ¬¬), pero la hueá se movía tanto que se quedó atascada y más encima se me ocurrió mirar pa atrás y vi cómo se caía parte del cielo raso de la cocina. En ese momento pensé (no weón, no pensé en Dios, ni siquiera se me pasó por la mente esa palabra)que iba a morir aplastada por el edificio, sola, y que no iba a poder viajar por el mundo ni vivir las experiencias que tenía que vivir ni conocer a la gente que tenía que conocer (incluido el chosen one) ni decir las cosas que tenía que decir, ni ayudar a quienes tenía que ayudar y nuevamente el subconsciente dijo "NO PODÍS MORIR ASÍ WN", así que me transformé en Hulk y en un acto adrenalínico empecé a forcejear la manilla de la puerta y a pegarle patadas hasta que se abrió, o mejor dicho, SE SALIÓ la puerta (todavía no me explico de dónde saque tanta fuerza, si con cuea como carne una vez al mes). Luego salí corriendo como loca hacia la escalera de emergencia, vi que nadie más había salido corriendo, me detuve (casha po wn, me detuve a analizar la situación en pleno terremoto)a pensar y fue como "puta la hueá estúpida, mejor me devuelvo a esperar que pase".
No sé cuánto tiempo habrá transcurrido, pero me pareció eterno, hasta que paró de sandunguear el edificio. Luego vino ese silencio aterrador, como de expectación, como de "qué mierda fue eso... estoy viv@?", seguido de las alarmas de autos de toda la ciudad sonando y alguno que otro grito desesperado que jamás olvidaré y que espero no volver a presenciar.
Corrí hacia la pieza a buscar el celular, más tiritona que gelatina, pa llamar a mis viejos a Iqqland y aún había señal. Me contestó mi vieja y de lo único que me acuerdo de la conversación es de que le dije medio llorando que había ocurrido un terremoto grado 10 en Conce y que estaba todo pa la cagá, y que ella me calmó, me dijo que cortara el gas, la luz, que juntara agua (así como Salfate xD)y bajara al hall de entrada.
Corté el agua y el gas, junté agua en la colección de botellas desechables que tenía en la logia (sabía que algún día me iban a servir), me puse jeans y zapatillas en caso de que fuera necesario correr, eché en la mochila algunos apuntes pa estudiar, la cámara, el celular, el cargador y el pendrive que tiene radio, y fui a buscar a unos tíos que viven al lado. Toqué el timbre y nadie respondió, golpeé la puerta y nada. Pensé que les había dado un infarto a los dos y luego me dio risa por ponerme a pensar hueás en esas circunstancias. Me abrió la puerta mi tío, en evidente estado de shock. Le dije que no podíamos quedarnos ahí, que teníamos que bajar, pero él sólo atinaba a mirar un punto en el espacio y a balbucear huéas que no venían al caso, así que lo agarré del brazo y le dije que fuera a buscar a su esposa y bajáramos.
No había suficiente luz como pa bajar con seguridad por las escaleras de emergencia, pero éramos tantos en la misma situación que pudimos hacerlo gracias a los celulares y linternas. Fue así como llegamos al hall de entrada, que era un pequeño caos: gente llorando, gente en shock, el conserje que no daba a basto con tanta pregunta que le hacían los residentes asustados. Pero lo peor de todo era la desinformación.
Salí un rato; afuera había olor a gas y la calle Chacabuco se inundaba.
Me senté un rato en la entrada a mirar la reacción de la gente (como en slow motion de película) y prendí la radio. Terremoto grado 8,5 fue lo primero que escuché, luego que se había sentido desde Antofagasta hasta Osorno, y me recorrió un escalofrío porque demasiado conocida se me hacía esa información: hace 1 año alguien(creo que un "tarotista chanta") había predicho el sismo y no le creyeron. Tampoco le creí.
Al rato comenzaron las explosiones en la UdeC, lo que no ayudaba precisamente a calmar la histeria colectiva...
La ansiedad comenzó a apoderarse de mis pensamientos, así que subí a mi depto., eché algo que no recuerdo a la mochila, saqué una cajita de leche con chocolate pa tomar en el camino y me fui a pata a Tribunales porque me pareció más seguro.
Si me quedaba en la entrada del edificio, corría el riesgo de explotar porque en algún lugar había fuga de gas y no falta el sacowea al que se le ocurre fumar en momentos como ese. Así que ahí estaba, caminando rápido por Tucapel, tomando leche con chocolate en medio del caos y tratando de comunicarme con mi casa nuevamente, cuando recordé que mis primos(con los que no hablaba hace mucho tiempo por razones que tú y yo sabemos) vivían por ahí cerca, así que me detuve un rato a mirar si le había ocurrido algo a su edificio.
Me quedé tranquila al cachar que no se hubía derrumbado y seguí mi camino hacia Tribunales.
Allí la cosa era más piola, la gente estaba en grupos esperando recibir noticias, no había nada que pudiera haber caído sobre mi cabeza durante las réplicas y mi celular milagrosamente tenía 2 barritas de señal, por lo que pude contactarme nuevamente con mi familia.
Decidí esperar al amanecer, y mientras esperaba conversé con mucha gente que si hoy viera en la calle a plena luz del día no reconocería, pero que me ayudó a pasar esas horas de angustia y a no sentirme tan sola.
La hueá es que no amanecía nunca y me estaba cagando de frío, por lo que decidí volver a la entrada de mi edificio y allí todos comentaban lo mismo, que extrañamente el sol se estaba demorando mucho en salir. Pensé que ese podía ser el apocalipsis, que los mayas se habían equivocado y el fin del mundo no era el 21 de diciembre del 2012 sino el 27 de febrero del 2010, pero salió el sol y la mayoría volvimos a nuestros respectivos departamentos a ver la media cagaíta que había quedado.
Afortunadamente los daños eran menores, puro revestimiento del edificio y nada estructural de importancia. El vecino buena onda me ayudó a atornillar la puerta y aproveché de barrer un poco los escombros y ordenar.
Ahora que lo pienso, quién en su sano juicio baja a la bodega ubicada en el subterráneo de un edificio de 21 pisos luego de un terremoto casi grado 9 a buscar tornillos pa ayudar a la vecina con la que con cuea ha intercambiado 3 palabras en toda su vida. Tiene que estar muy loco... o ser muy buena persona.
Desde las 7 a las 10 am tengo una laguna mental... sólo sé que se me ocurrió ir donde la Naty, cerca del Hospital del trabajador, o sea a la chucha, y además el viaje me sirvió pa ver cómo había quedado esa parte de la ciudad, que a todo esto quedó relativamente como el orton: edificaciones caídas, otras a medio caerse, y el edificio semi nuevo que está en Carrera con Janequeo creo, desnivelado e inhabitable.
Cuando llegué al dpto de la Naty, me abrió la puerta Guille (su pololo) y nos abrazamos aliviadas.
To be continued...
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2 comentarios:
"necesario correr, eché en la mochila algunos apuntes pa estudiar, la cámara"
"Apuntes pa estudiar" --> WUAJAJAJAJAJA. Si oh.
Triste, pero cierto. Entro el 22 a clases nuevamente y el 24 tengo certamen, así que echar apuntes pa estudiar fue una decisión sabia xD.
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